Difíciles
de entender, de comprender y de aprehender son las situaciones conflictivas.
Desde algún punto de vista, son extremadamente aprovechables en sentido
individual y colectivo. A veces los conflictos derivan en cambios rotundos y
grandes modificaciones del "statu quo". Pequeñas revoluciones
surgidas de grandes conflictos, rupturas, quiebres fragmentaciones, disputas y
partos.
Pero a
veces queridos amigos, no. A veces los conflictos
solo despiertan rivalidades, despiertan el mas crudo de los egoísmos, la mas
cruel de las envidias y el mas encendido de los odios.
No es por
definición el conflicto solo el momento del parto, a veces confundimos el parto
con la muerte, con la muerte como figura de aquello que esta totalmente despojado
de vida, aquello que ha perdido razón de ser y de sentir.
Los lazos
que unen a los seres humanos, aquellos que se enlazan por afinidades, por
deseos, por afectos y por sentidos y visiones sobre lo que nos pasa, son, a mi
criterio, el lugar desde el que hacer fuerza, el lugar en donde poner el
esfuerzo y no el lugar para forzar.
El lugar
para forzar somos siempre nosotros mismos, nuestras relaciones nos trascienden.
Entiendo
que a veces, determinado nivel de crisis con nosotros mismos nos lleve a un egoísmo
voraz y que esto toque y retoque nuestros lazos, pero mis muy queridos amigos,
no sin culpa, nunca sin culpa ni sin responsabilidad de dañar todo aquello que
importa, todo aquello que considero una parte esencial de la vida, una parte
sin la que, sinceramente no vale la pena seguir.
Todo
deterioro es permanente, pero no insalvable, solo requiere de un instante, de
un clik en el que uno vuelve a reconsiderar que mierda hacemos todos acá (en
lugar de que hace uno acá)?
Si no
estamos para nosotros, difícilmente podamos estar para nosotros mismos.
