jueves, 6 de junio de 2013

PASO vs. tradición





El 12 de junio cierra la posibilidad de inscripción de Alianzas y Frentes para la elección legislativa de Octubre de 2013. Ese es el último día para que las fuerzas políticas dispuestas conformar frentes, lo inscriban formalmente. Los frentes inscriptos tendrán la posibilidad de dirimir las candidaturas en las internas primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) de agosto definiendo su propio reglamento en cuanto a la forma en que serán distribuidos los lugares en la lista.
La herramienta que proponen las PASO no están siendo contempladas en su máxima potencialidad en el marco de una cultura política habituada a la resolución de candidaturas puertas adentro de las oficinas de gobernantes u otros tipos de liderazgos políticos.
¿Por qué? ¿Cómo podría considerarse? ¿Colabora este mecanismo con la construcción de frentes, alianzas, coaliciones y acuerdos?
Si bien se puede considerar negativamente que este tipo de herramientas irrumpe en el monopolio de los partidos políticos sobre la definición de sus candidatos (permitiendo por ejemplo la elección de un candidato de una fuerza política por un votante afiliado a otra fuerza política) hay otras aristas que nos permiten afirmar, positivamente, que facilitan y legitiman la conformación de frentes y coaliciones. Por un lado, las PASO resuelven uno de los principales problemas a la hora de conformar frentes en nuestro país otorgando un mecanismo público de definición de candidaturas legitimadas por el voto directo y obligatorio del conjunto de la ciudadanía. Por otro lado, deja a criterio de los partidos que integran los frentes la definición de su estructuración: la promoción de la proliferación de listas, o su desaliento y la promoción en su lugar, de conglomerados puertas adentro del frente o coalición, a través del establecimiento de un “reglamento del frente” que establezca la forma en que finalmente se conformarán las listas para la elección general.
Por ejemplo, si el reglamento de un frente implicara un sistema de representación proporcional (RP) como el D’hondt, para la conformación de la nomenclatura final, estaría promoviendo la proliferación de listas ya que el orden de la elección iría otorgando, en la mayoría de los casos, un intercalado de candidatos de acuerdo al lugar en que os partidos que conforman el frente salieron en la PASO. Por Ejemplo  A, B, C y D conforman un frente con un reglamento que reparte 10 cargos en la lista final a través del uso de sistema D’hondt sin umbral. Si a saca 1000 votos, B 600, C 550, D 350, los lugares en la lista se repartirían de la siguiente manera:

Lugar 1
A
Lugar 2
B
Lugar 3
C
Lugar 4
A
Lugar 5
D
Lugar 6
A
Lugar 7
B
Lugar 8
C
Lugar 9
A
Lugar 10
B

Si con el mismo ejemplo de los partidos A, B, C y D el reglamento del frente estableciera, en cambio un sistema de Mayoría y Minoría (por ejemplo con el 70% de los cargos para la mayoría y el 30% de los cargos para la minoría) los dos partidos más débiles (C y D en el ejemplo anterior) se quedarían sin lugar en la lista, lo que impulsaría al conjunto de los partidos a reunirse en dos grandes grupos o conglomerados para disputar la mayoría y minoría de los lugares en la lista y no quedarse sin representación en ella.

Lugar 1
Coalición A
Lugar 2
Coalición A
Lugar 3
Coalición B
Lugar 4
Coalición A
Lugar 5
Coalición A
Lugar 6
Coalición B
Lugar 7
Coalición A
Lugar 8
Coalición A
Lugar 9
Coalición B
Lugar 10
Coalición A

Incorporar las posibilidades que el sistema PASO le otorga en forma de legitimidad y estructuración a la conformación de frentes de mayorías en un sistema como el nuestro, en el que existen muchos partidos y en el que la estabilidad de los frentes se vio históricamente amenazada a la hora de discutir listas o enfrentar procesos electorales internos, es un desafío pendiente para las fuerzas políticas de nuestro país y sobre todo para aquellos que las lideran.

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